Mostrando entradas con la etiqueta Traducciones. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Traducciones. Mostrar todas las entradas

miércoles, 1 de abril de 2026

¿Son las palabras tabú equivalentes en distintos idiomas?

Nora ha empezado a decir algún taco. Ha sido principalmente en inglés (ya que su padre usa más palabrotas que yo) pero también ha dicho alguno en español. Los tacos se caracterizan por ser muy emocionales ¿es la intensidad emocional de los tacos equivalente en idiomas distintos?

En un estudio con 13 lenguas en el que han colaborado laboratorios de 17 países (Sulpizio et al., 2024), se ha visto que en todos los idiomas las palabras tabú son negativas, tienen alta emocionalidad, y baja frecuencia escrita. Aunque hay mucha variabilidad, las palabras sexuales y los insultos a grupos minoritarios se consideran muy tabú en todos los idiomas. En un estudio que acabamos de hacer (Multilingual Laboratory) en el que hemos traducido 230 palabras tabú, hemos visto que para la mayoría de las palabras el nivel de tabú en español y en inglés es equivalente.

Hay gente que usa tacos para enfatizar lo que están diciendo y otros como signo de autenticidad. Los tacos se suelen usar de forma automática y su frecuencia está influida por el contexto. Aunque hay diferencias culturales (moro/esclavo), hay ciertos conceptos (sexuales) que son muy tabú independientemente del idioma.



sábado, 1 de octubre de 2022

¿Es mejor traducir palabra por palabra o la idea general?

La primera vez que Dave vino a Santander se lo traduje todo palabra por palabra y al cabo de unos días acabé hecha polvo. Ha pasado más de una década desde mis inicios como traductora familiar así que cuando este verano han venido mis padres de visita, he traducido todo mucho más rápido y de forma más general. Además de tener bastante más nivel de inglés, soy mucho más selectiva en lo que traduzco y lo que no.

Si un traductor sustituye una idea con una expresión lo suficientemente distinta del concepto original se considera un error de traducción (Barik, 1971). Sin embargo, a veces hay que cambiar las palabras para expresar el concepto adecuado. Uno de los principales problemas con las traducciones automáticas son los casos en los que la traducción literal no tiene sentido. Por esta razón se están haciendo muchos avances informáticos con el objetivo de traducir teniendo en cuenta el contexto y los temas que trata el texto (Gong et al., 2015). Es distinto traducir palabra por palabra (traducción literal: “verbatim”) que traducir la idea general (traducción conceptual: “gist”). Investigadores del campo de la memoria han observado que los recuerdos literales (verbatim) y conceptuales (gist) nos influyen de forma diferente (Reyna et al., 2016). Para la mayoría de la gente es imposible recordar todo palabra por palabra, por lo que nuestro cerebro sólo se queda con ideas generales.

Volviendo a la pregunta del título: ¿Es mejor traducir palabra por palabra o la idea general? Depende. En un contexto concreto, durante un periodo de tiempo limitado, en el que lo crucial es que la comunicación sea precisa, puede ser importante traducir palabra por palabra. Sin embargo, si estás en un contexto más informal, durante un periodo largo de tiempo, y lo que quieres es traducir de forma eficaz, expresar ideas generales puede ser la forma más adecuada de traducir.

miércoles, 1 de junio de 2022

¿Es posible traducir sin entender lo que dices?

Mi amiga Šárka es de la República Checa pero vive en Londres. El otro día se le rompió la caldera y su padre (que sólo habla checo) y su amigo (que sólo habla inglés) le ayudaron a arreglarla. Mi amiga no entiende nada de calderas, pero tiene un nivel muy alto tanto de checo como de inglés. Se pasó la tarde traduciendo palabra por palabra, describiendo piezas y herramientas, sin entender lo que decía. Al final arreglaron la caldera.

Para entender una palabra tienes que tener una idea del concepto que esa palabra representa. Las palabras concretas se refieren a cosas tangibles que pueden experimentarse a través de los sentidos, mientras que las palabras abstractas se refieren a conceptos que se entienden con el pensamiento o la imaginación. Aunque las palabras concretas y abstractas activan distintas zonas de la corteza cerebral (Mayer et al., 2017), los conceptos a los que se refieren son compartidos entre los dos idiomas de una persona bilingüe (Francis & Goldman, 2011). Cuando traduces palabras concretas que otra persona te está explicando, es posible describir un objeto sin haberlo visto nunca ni entender cómo o para qué se usa.

Yo he tenido experiencias parecidas ya que tanto mi padre como Dave saben mucho de jardinería. Ha habido veces en que me he pasado un rato traduciendo una conversación que no entendía. Ellos parecían entenderse a través de mí, describiendo herramientas y plantas, pero yo no tenía ni idea de lo que estábamos hablando. Por lo que sí, es posible traducir entre dos personas que se entienden, sin que tú te enteres de lo que dices.

martes, 1 de junio de 2021

¿Guardas los boles con los platos o con las tazas?

Dave y yo no nos ponemos de acuerdo en dónde guardar los boles. Tenemos dos armarios: uno con tazas y otro con platos. A mí me parece que un bol (también llamado tazón) debería ir con las tazas. A Dave le parece que un “bowl” (en inglés un plato hondo) debería ir con los platos.

Las categorías que utilizamos para organizar objetos no son equivalentes en distintos idiomas. Para que una categoría sea adecuada (Kemp & Regier, 2012) tiene que mantener el equilibrio entre simplicidad (tener demasiadas categorías no sería eficiente) e información (no proporcionar suficiente detalle llevaría a confusión). Lo interesante es que este equilibrio se puede obtener organizando los conceptos de muchas formas distintas. Desde el punto de vista de las traducciones, hay investigaciones que se han centrado en buscar formas automáticas y eficientes de equiparar conceptos en distintos idiomas (Ngai, Carpuat, & Fung, 2002). Sin embargo, desde el punto de vista del procesamiento bilingüe, a día de hoy no sabemos qué mecanismos neurocognitivos facilitan la generalización de conceptos entre idiomas. Lo que sí que se ha visto es que la actividad cerebral asociada al significado de las palabras puede ser similar en distintas lenguas. Además, la forma en que procesas una palabra (superficial o profunda) marca el nivel de generalización de ese concepto entre idiomas (Sheickh, Carreiras, & Soto, 2021).

El idioma que hablas influye en las categorías que usas. Las palabras que utilizamos influyen en cómo pensamos y organizamos los conceptos. En mi casa puedes encontrar boles en el armario de las tazas o en el de los platos, dependiendo de a quien le cuadre vaciar al lavavajillas :D


lunes, 1 de marzo de 2021

¿Influyen los morfemas en la traducción de palabras?

El 17 de marzo, día de San Patricio, Dave y yo celebramos nuestro aniversario. En el papel donde Dave escribió la versión española de sus votos de bodas (también tenemos la versión en inglés) hay una parte que me llamó la atención: “…Mi vida ha obtenido un nuevo sentido desde que te conozco. Por estas razones, y muchas más, te escojo para que seas mi amiga, mi amante amor, la madre de mis hijos, y mi esposa.” Se ve que alguien le dijo que utilizara la palabra amor en vez de amante.

Los morfemas son las unidades más pequeñas con significado. Los prefijos, infijos, o sufijos son morfemas que sirven para formar palabras derivadas. Al estudiar cómo los morfemas influyen en los que están aprendiendo una segunda lengua, se ha descubierto que los que tienen menos nivel se fijan más en los morfemas que los que entienden mejor el idioma (Casalis, Commissaire, & Duncan, 2014). Al reconocer palabras en tu lengua nativa sueles procesar la palabra entera más rápido que los morfemas que la componen (Giraudo & Orihuela, 2015). Sin embargo, también se ha visto que tanto los monolingües como los bilingües procesan los morfemas al reconocer palabras. Cuando los morfemas son parecidos en los dos idiomas, los bilingües se benefician de la situación y los procesan más rápido (Comesaña et al., 2018).

Aunque las palabras amor y amante tienen la misma raíz, las connotaciones de lo que significan en el contexto de una pareja son bastante distintas. Habría sido un bombazo si Dave me llega a llamar “su amante” en frente de toda mi familia, aunque conociéndolos es probable que les hubiera hecho gracia. Utilizar la raíz de una palabra para entender su significado suele ser razonable, pero hay que tener cuidado porque a veces el significado cambia de forma radical.

domingo, 1 de noviembre de 2020

¿Qué significa pedir un deseo?

El otro día vi un tweet que me encantó: “En español, los deseos se piden. En inglés, los deseos se hacen (make a wish). En polaco, se piensa (pomyśl życzenie) y en turco se sostiene el deseo (dilek tutmak).” (@E_Bujakiewicz).

La etimología es el estudio del origen de las palabras. En español “pedir un deseo” implica desear algo y actuar en consecuencia para conseguirlo. Esta expresión añade una nota de acción en cuanto al modo de conseguir el deseo: expresando, reclamando el cumplimiento de este deseo (Jaén, 2007). En inglés la palabra “wish” (deseo) viene del inglés antiguo (wȳscan) que a su vez viene de las lenguas germánicas. La expresión “pozo de los deseos” (wishing well) aparece por primera vez en 1819 y relaciona la idea de pedir un deseo con un pozo de agua al que hay que acudir para que el deseo se cumpla. Es interesante cómo las traducciones literales del polaco “pensar” y del turco “sostener” un deseo tienen connotaciones distintas. Parecen expresiones más relacionadas con el estado interno de las personas que con la acción de conseguir algo. Las expresiones metafóricas son muy comunes ya que vienen de las experiencias de la vida cotidiana. Además, dicen mucho sobre el idioma que las emplea y sobre la forma en que los que hablan ese idioma entienden su entorno. Aunque en distintas lenguas se usan metáforas diferentes, estas expresiones transmiten la cultura y la historia de esos lugares (Deignan, 2003).

La forma de pedir un deseo es diferente en lenguas distintas. Es interesante considerar hasta qué punto estas diferencias lingüísticas influyen en las acciones de las personas que hablan ese idioma. ¿Estás list@ para pedir un deseo y conseguir tus sueños?
que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son. 
― Pedro Calderón de la Barca

domingo, 1 de marzo de 2020

¿Qué son las palabras prestadas?


El otro día Dave estaba jugando a Red Dead Redemption II, un videojuego situado en el oeste americano. Tenía los subtítulos puestos y cada poco veía aparecer la palabra "buckaroo", una palabra que ya había oído antes porque es el apodo cariñoso con el que le llamaba su abuelo de pequeño; sin embargo, nunca la había visto por escrito. Como a Dave le gusta mucho saber el origen de las palabras, en seguida se puso a investigar sobre préstamos lingüísticos. 

Un préstamo lingüístico (o léxico) es una palabra originaria de una lengua que se usa en otra. Los préstamos lingüísticos están asociados al contacto entre culturas; la comunicación entre lenguas da lugar a palabras prestadas que se importan de un idioma a otro (Hoffer, 2005). Con el auge de internet, el inglés americano se ha convertido en una gran fuente de palabras prestadas, sobre todo de términos informáticos (Morin, 2006). Lo curioso es que las palabras prestadas no suelen sonar igual en todas las lenguas. Por ejemplo, la palabra WIFI se pronuncia / wɪ fɪ / en inglés (un español lo escribiría “guaifai”) pero en español se pronuncia con la “i” española / 'wi fi /. La estructura del lenguaje también marca el tipo de palabras que se suelen prestar con más frecuencia, los préstamos lingüísticos se dan más en nombres que en verbos (Marian & Kaushanskaya, 2007).

Como buckaroo es una palabra bastante única, al principio Dave pensó que debía venir de alguna lengua de los nativos americanos. Sin embargo, cuando la buscó en internet se dio cuenta de que viene del español. Resulta que la palabra "buckaroo" / bʌ kæ ru / es la pronunciación americana de la palabra “vaquero" / ba 'ke ro /. En el oeste americano hubo mucha comunicación entre el inglés y el español; algunos eligieron ser cowboys y otros buckaroos (pronunciado “bucarus”).

sábado, 1 de febrero de 2020

¿Cuándo es bueno traducir y cuándo es mejor no hacerlo?


Dave y yo hemos estado en Santander de Nochevieja a Reyes. Los primeros días al llegar a España suelo estar muy motivada; traduzco cada frase que dicen mis padres del español al inglés y cada frase que dice Dave del inglés al español. Traducir todo lo que se dice a tu alrededor desde por la mañana hasta por la noche no es fácil, después de unos días así me voy cansando y dejo de traducir.

Lo interesante es que según me voy cansando Dave se va viniendo arriba. Cuanto menos traduzco, más habla y mejor se le entiende. ¿Es mejor que no traduzca? Por un lado, no quieres dejar a la persona en la estacada, pero por otro, si estas constantemente traduciendo no le estas dando la oportunidad de aprender a defenderse en el nuevo idioma.

Traducir puede ser una forma eficaz de aprender una lengua (Hummel, 2018). En programas de inmersión bilingüe, animar a los alumnos a traducir durante actividades escolares facilita el aprendizaje de la segunda lengua (Manyak, 2009). Sin embargo, en estos casos quien hace el esfuerzo de traducir es la persona que está aprendiendo. ¿Qué pasa cuando el que traduce es otro?

No he encontrado ningún estudio sobre el impacto que tiene que alguien haga de traductor en las habilidades lingüísticas de la persona que está aprendiendo. La mayoría de la gente aprende un idioma cuando lo necesita para comunicarse, cuando tiene que hablar para conseguir algo que quiere. Como tener un traductor elimina esa necesidad, es posible que no sea beneficioso.

Es necesario hacer un estudio para investigar si las personas aprenden mejor una lengua extranjera cuando se tienen que defender por sí mismas (lo que las obliga a hablar) o cuando tienen a alguien que les traduzca (lo que les puede ayudar a integrarse). Yo, después de ver lo bien que se defiende Dave cuando lo dejo solo, he pensado que en las próximas visitas me voy a ir cansando más rápido.

sábado, 1 de junio de 2019

¿En qué idioma tuiteas?


Cada vez que escribo un tuit me pregunto, ¿en qué idioma lo pongo? Hay veces en que está claro, cuando tuiteas a alguien en concreto o cuando contestas en un hilo, pero cuando simplemente quieres hacer un comentario la cosa no es tan fácil. En la vida cotidiana el contexto marca el idioma, pero si eres bilingüe en las redes sociales además de lo que dices y cómo lo dices tienes que considerar el idioma en el que lo vas a decir.

Lo que escribes dice mucho sobre ti mismo, hasta el punto de que es posible juzgar el nivel de inestabilidad emocional y de amabilidad de un persona analizando sus tuits (Qiu, Lin, Ramsay, & Yang, 2012). Para decidir el idioma de un tuit tienes que tener en cuenta tu objetivo, en mi caso lo uso más que nada para estar al día con temas de investigación y enseñanza por lo que tuiteo mucho en inglés. También tienes que tener en cuenta a quién va dirigido o quién quieres que se entere, ya que el idioma del tuit va a determinar su audiencia. Además, se ha visto que tuitear es diferente en distintas lenguas, por ejemplo en alemán se usan más etiquetas (hashtags) y en español se usan más menciones (Weerkamp,Carter, & Tsagkias, 2011). Es importante recalcar que la gente bilingüe que usa las redes sociales construye diferentes identidades que son dinámicas y evolucionan con el tiempo (Chen, 2013).

A mí me da la sensación de tener dos tuiters distintos, cada uno en un idioma. Puede que esto se deba, al menos en parte, al hecho de que sigo a gente de dos países distintos, pero puede que el idioma también marque una diferencia. En mi experiencia, la división lingüística define los temas que se tratan y la forma en que se discuten. Aunque a veces no sepas en qué idioma poner un tuit, la ventaja de ser bilingüe es que tienes acceso a ambos mundos.

martes, 1 de enero de 2019

¿Cómo se traducen las frases hechas?

A Dave y a mí nos gusta debatir qué lengua es más completa y con cuál se pueden expresar mejor ciertas cosas. Lo más divertido es encontrar frases que no tienen una traducción literal y pensar en cómo se dirían en el otro idioma.

Los “modismos” (“idioms” en inglés) son expresiones cuyo significado no es literal sino metafórico. Por ejemplo, “que no estamos de pies en la nieve” significa que no tenemos prisa, pero esta idea no puede deducirse directamente de las palabras que componen la frase. El hecho de que el significado metafórico tenga prioridad sobre el significado literal hace que los modismos sean difíciles de traducir (Adelnia & Dastjerdi, 2011). Un estudio con fMRI encontró diferencias en cómo la gente procesa el significado metafórico y el literal. En concreto, para procesar el significado literal de los modismos se activan zonas del hemisferio derecho que no son necesarias para procesar su significado metafórico (Mashal et al., 2008).

Otro asunto interesante con respecto a los modismos es si se usan más en unos idiomas que otros. A todos nos gusta pensar que nuestro idioma es especial, pero es importante contestar a esta pregunta de forma empírica. Boers y Stengers (2008) compararon la prevalencia de las frases hechas en español y en inglés, y concluyeron que los dos idiomas usan modismos en la misma proporción. Es importante recalcar que, aunque la proporción sea la misma, el contenido es distinto en cada idioma. En concreto, en inglés hay muchas expresiones asociadas con deportes de pelota ("to have two strikes"), y en español hay muchos modismos derivados de la religión ("para más inri").

La cultura tiene un papel muy importante en las expresiones de la vida cotidiana. Para traducir un modismo hay que explicar no sólo el sentido de la frase sino el contexto del que viene. Se puede descubrir mucho de un sitio aprendiendo su idioma.

domingo, 1 de julio de 2018

¿Cuánto tienes que saber de un idioma para que te hagan gracia los chistes?

Hace unos años, en Italia, mis amigas y yo nos paramos a ver un teatro en la calle. Aunque yo nunca he estudiado italiano, sabiendo español es relativamente fácil seguir el argumento de una obra de teatro. De hecho, en España quitaron el examen de italiano para el Erasmus porque todo el mundo lo aprobaba sin problemas. Aunque éramos capaces de seguir el argumento de la obra bastante bien, muy pronto quedó claro que no pillábamos ni un chiste. 

Desde un punto de vista lingüístico, el humor incluye conocimientos de semántica, gramática, reglas del discurso, estrategias comunicativas y normas del uso del lenguaje (Vega, 1990). Además, el humor tiene componentes cognitivos y afectivos (Goel & Dolan, 2001). En un estudio en el que compararon a cómicos profesionales con estudiantes universitarios descubrieron que los cómicos tienen una inteligencia verbal bastante superior a la media (Greengross, Martin, & Miller, 2012). 

Los chistes suelen tener un final sorprendente, algo que no te esperabas o que resulta chocante y por lo tanto gracioso. Por eso, si un chiste hay que explicarlo pierde la gracia. Una de las razones por las que tener sentido del humor es más difícil en un idioma extranjero es que para que algo te haga gracia primero hay que tener una expectativa de lo que va a pasar. Si estás muy ocupado intentando descubrir lo que significan las palabras, no te da tiempo a entender el chiste. 

La respuesta al título de este blog es que tienes que saber mucho para que te hagan gracia los chistes en un idioma extranjero. Tienes que saber lo que significan las palabras, entender el contexto, predecir lo que va a decir el que habla, y sorprenderte con lo que en realidad dice. Normal que nosotras no le pilláramos la gracia. Cuando la gente me pregunta en qué momento sabes que dominas de verdad un idioma, mi respuesta es clara, la primera vez que te ríes con un chiste.



lunes, 15 de enero de 2018

¿Cuándo prefieres leer en tu primera o segunda lengua?

Durante mi año en Irlanda me tiraba horas para entender cada capítulo del libro que tenía que estudiar. Al volver a España me sentí super inteligente, podía leer muchísimas más páginas en la mitad de tiempo. Es interesante considerar la posibilidad de que la dificultad añadida de estudiar en una lengua que no dominas del todo resulte en un esfuerzo que a la larga pueda mejorar el aprendizaje. Sin embargo, si le preguntas a cualquier estudiante deslomándose con el traductor, estoy convencida de que te diría que prefiere estudiar en una lengua que conoce bien.

Se ha investigado si estudiar en tu primera o segunda lengua afecta al aprendizaje. No hay diferencias cuando se evalúa a los alumnos con preguntas de verdadero/falso (cuando hay que reconocer el material), pero en preguntas de desarrollar (cuando hay que explicar el material) aquellos que han aprendido un texto en su segunda lengua lo hacen peor (Vander Beken & Brysbaert, 2017). Incluso después de 30 días sigue sin haber diferencias cuando se usan preguntas de verdadero/falso (Vander Beken, Woumans, & Brysbaert, 2017). Considerando estos resultados, parece más adecuado evaluar a alumnos que tienen que estudiar en su segunda lengua con exámenes de reconocimiento que con exámenes de desarrollar.

A estas alturas leo a la misma velocidad en inglés que en español. Me gusta leer libros de psicología en inglés, porque hay términos que a veces no tienen una traducción clara. Sin embargo, independientemente de que la versión original sea en un idioma u otro, prefiero leer novelas en español. Estas navidades he leído Origen (Dan Brown), Una Columna de Fuego (Ken Follett), y Los Pacientes del Doctor García (Almudena Grandes), siempre la versión en español que me permite meterme más en la historia. Leer en un idioma u otro es una elección personal. 

lunes, 1 de enero de 2018

¿Qué hacen bien y qué hacen mal los traductores automáticos?

Mi madre española (Maite) y mi suegra americana (Lori) se comunican por WhatsApp. Maite no habla inglés y Lori no habla español, así que cada una lo pone en su idioma y luego lo traducen. ¿Son correctas las traducciones de Google? Cuando las frases son concretas (¡qué foto más bonita!) la cosa va bien, pero con frases más abstractas (¡esto es la bomba!) la cosa se complica.

Para que un ordenador aprenda a traducir, lo más importante es tener muchos ejemplos. Es posible utilizar la puntuación BLEU (Papineni, Roukos, Ward, & Zhu, 2002) para analizar con qué exactitud los ordenadores traducen un texto en comparación con una traducción humana. El análisis de sentimientos (Pang & Lee, 2008) es una técnica informática que permite al ordenador identificar si un texto es positivo o negativo. Este análisis puede mejorar las traducciones automáticas al proporcionar un contexto emocional al texto. Para mejorar la calidad de estos procesos es importante tener muchos textos con una gran variedad de expresiones lingüísticas (Boiy & Moens, 2009). Cuantos más textos traducidos correctamente tengamos, más capaces van a ser los ordenadores de hacerlo bien.

Este blog se puede traducir al inglés haciendo clic en la página con el botón derecho del ratón. Al traducir “Emociones en tu segunda lengua ¿“I Love You” o “Te Quiero”?”, he notado que el texto en inglés se refiere a la profesora Catherine como a él (en español “su” es para hombre y mujer). Además, la expresión “¡No te da vergüenza!” es traducida como “no te avergüences”, justo lo contrario de lo que quiere decir. Cuando en mi clase de psicología del lenguaje explico expresiones coloquiales españolas (“más cara que espalda” “ponerse las pilas” “tirar los tejos” “tomar el pelo” “dar la lata”), mis alumnos americanos se “parten de la risa.” Estas frases no se pueden traducir de forma literal, hay que traducir su sentido figurado cosa que a los ordenadores les cuesta bastante.

Maite y Lori (que se llevan muy bien y son muy entusiastas) ponen muchos signos de exclamación y sonrisas para enfatizar el sentido del texto. Las frases traducidas a veces suenan raras, pero en general es posible entenderlas. Gracias a los traductores automáticos, dos personas que no hablan la misma lengua pueden comunicarse (aunque para ser sinceros, lo que más hacen es compartir fotos nuestras). 

Datos personales

Mi foto
Sara Incera obtuvo la Licenciatura en Psicología en la Universidad de Salamanca, el Doctorado en Psicología en la Cleveland State University, y actualmente reside en Lexington (EEUU) donde trabaja como profesora universitaria en la Eastern Kentucky University.

Entrada destacada

Blogueando en Español

Esta es la primera entrada de “Blogueando en Español”, un espacio en el que quiero escribir sobre temas de psicología del lenguaje, bilingü...