La sobregeneralización lingüística ocurre cuando los niños usan una regla que conocen para crear una nueva forma verbal inventada pero lógica. Al aprender a conjugar verbos nuevos, los niños pequeños suelen cometer errores (Sawyer et al., 2024). Estos errores son muy comunes en verbos irregulares, ya que muchos niños dicen "poní" en vez de "puse." Se ha visto que los niños de 2 y 3 años son capaces de repetir ciertas formas verbales con más facilidad que otras, porque tienen una idea en su cabeza de cómo se conjugan estos tiempos verbales (Johnson & Fey, 2006). A estas edades ya saben usar la voz pasiva y son capaces de generalizar esta conjugación a verbos nuevos (Messenger & Fisher, 2018). Desde estas edades entienden las conjugaciones verbales lo suficiente como para usarlas en verbos que no han oído nunca.
El verbo llover es impersonal, no tiene un sujeto gramatical que realice o reciba la acción, por lo que no se puede conjugar como otros verbos. Aun así, entendí perfectamente lo que mi hija quería decir. Las sobregeneralizaciones de los niños suelen ser lógicas, comprensibles, y en muchos casos divertidas.
