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sábado, 1 de febrero de 2025

¿Qué es la afantasía?

Cuando leo me introduzco en el mundo imaginario de los personajes. Hay veces que visualizo las escenas desde el punto de vista de un personaje, mientras que otras tengo una visión panorámica de lo que está pasando. Para mí, visualizar la historia es una de las partes más satisfactorias de la lectura. Sin embargo, hay gente que no es capaz de ver imágenes en su mente.

La afantasía es la incapacidad para imaginar, la inhabilidad de algunas personas de crear imágenes mentales. El cuestionario de la vividez de las imágenes visuales (VVIQ por sus siglas en inglés), se creó en los años setenta y se sigue usando en la actualidad para medir la afantasía (Marks, 1989). Las investigaciones sobre afantasía pueden ayudarnos a entender cómo los humanos crean los conceptos que nos permiten pensar, recordar, y comunicarnos (Muraki et al., 2024). En un estudio muy interesante en el que compararon la lectura de participantes con y sin afantasía (Speed et al., 2024), descubrieron que los que tienen afantasía están menos entretenidos, interesados, o absorbidos por la historia, además de experimentar menos emoción y empatía por los personajes.

Leer es mucho más que conectar sonidos con letras y procesar palabras. La lectura incluye imaginación y empatía. El cerebro no distingue entre realidad y ficción, por lo que al leer puedes “vivir” experiencias que nunca podrías experimentar de otro modo. Para entender la lectura, es esencial investigar cómo lo que imaginamos y sentimos está conectado con el texto.

sábado, 1 de octubre de 2022

¿Es mejor traducir palabra por palabra o la idea general?

La primera vez que Dave vino a Santander se lo traduje todo palabra por palabra y al cabo de unos días acabé hecha polvo. Ha pasado más de una década desde mis inicios como traductora familiar así que cuando este verano han venido mis padres de visita, he traducido todo mucho más rápido y de forma más general. Además de tener bastante más nivel de inglés, soy mucho más selectiva en lo que traduzco y lo que no.

Si un traductor sustituye una idea con una expresión lo suficientemente distinta del concepto original se considera un error de traducción (Barik, 1971). Sin embargo, a veces hay que cambiar las palabras para expresar el concepto adecuado. Uno de los principales problemas con las traducciones automáticas son los casos en los que la traducción literal no tiene sentido. Por esta razón se están haciendo muchos avances informáticos con el objetivo de traducir teniendo en cuenta el contexto y los temas que trata el texto (Gong et al., 2015). Es distinto traducir palabra por palabra (traducción literal: “verbatim”) que traducir la idea general (traducción conceptual: “gist”). Investigadores del campo de la memoria han observado que los recuerdos literales (verbatim) y conceptuales (gist) nos influyen de forma diferente (Reyna et al., 2016). Para la mayoría de la gente es imposible recordar todo palabra por palabra, por lo que nuestro cerebro sólo se queda con ideas generales.

Volviendo a la pregunta del título: ¿Es mejor traducir palabra por palabra o la idea general? Depende. En un contexto concreto, durante un periodo de tiempo limitado, en el que lo crucial es que la comunicación sea precisa, puede ser importante traducir palabra por palabra. Sin embargo, si estás en un contexto más informal, durante un periodo largo de tiempo, y lo que quieres es traducir de forma eficaz, expresar ideas generales puede ser la forma más adecuada de traducir.

martes, 1 de junio de 2021

¿Guardas los boles con los platos o con las tazas?

Dave y yo no nos ponemos de acuerdo en dónde guardar los boles. Tenemos dos armarios: uno con tazas y otro con platos. A mí me parece que un bol (también llamado tazón) debería ir con las tazas. A Dave le parece que un “bowl” (en inglés un plato hondo) debería ir con los platos.

Las categorías que utilizamos para organizar objetos no son equivalentes en distintos idiomas. Para que una categoría sea adecuada (Kemp & Regier, 2012) tiene que mantener el equilibrio entre simplicidad (tener demasiadas categorías no sería eficiente) e información (no proporcionar suficiente detalle llevaría a confusión). Lo interesante es que este equilibrio se puede obtener organizando los conceptos de muchas formas distintas. Desde el punto de vista de las traducciones, hay investigaciones que se han centrado en buscar formas automáticas y eficientes de equiparar conceptos en distintos idiomas (Ngai, Carpuat, & Fung, 2002). Sin embargo, desde el punto de vista del procesamiento bilingüe, a día de hoy no sabemos qué mecanismos neurocognitivos facilitan la generalización de conceptos entre idiomas. Lo que sí que se ha visto es que la actividad cerebral asociada al significado de las palabras puede ser similar en distintas lenguas. Además, la forma en que procesas una palabra (superficial o profunda) marca el nivel de generalización de ese concepto entre idiomas (Sheickh, Carreiras, & Soto, 2021).

El idioma que hablas influye en las categorías que usas. Las palabras que utilizamos influyen en cómo pensamos y organizamos los conceptos. En mi casa puedes encontrar boles en el armario de las tazas o en el de los platos, dependiendo de a quien le cuadre vaciar al lavavajillas :D


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Sara Incera obtuvo la Licenciatura en Psicología en la Universidad de Salamanca, el Doctorado en Psicología en la Cleveland State University, y actualmente reside en Lexington (EEUU) donde trabaja como profesora universitaria en la Eastern Kentucky University.

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