Se ha visto que los niños bilingües son capaces de manejar dos sistemas lingüísticos sin problemas, aunque durante el desarrollo los dos idiomas interactúan (Mennen, 2011). En un estudio con niños de 3 y 4 años (Gildersleeve-Neumann et al., 2008), se vio que tanto los niños bilingües como los monolingües adquieren los mismos sonidos (sus inventarios fonológicos son equivalentes). La diferencia surge en que los niños bilingües incluyen fonemas del español cuando hablan en inglés, y este efecto es más pronunciado en los niños expuestos de forma más equilibrada a ambos idiomas. Estas diferencias parecen estar limitadas a los niños más pequeños, ya que en un estudio con niños de 5 años no observaron ninguna diferencia (Goldstein et al., 2016). Para cuando los niños empiezan el cole son capaces de utilizar los sonidos de cada idioma sin mezclarlos. Desde un punto de vista evolutivo, parece ser que de pequeños (preescolar) los niños mezclan los sonidos, pero que llegan a una edad (primaria) en la que son capaces de utilizar los sonidos de cada idioma como haría un adulto.
De todas formas, los niños no son los únicos susceptibles a los sonidos del ambiente. Aunque yo no soy consciente del cambio, según Dave cuando mis padres nos visitan hablo en inglés con más acento español. Nuestro cerebro está constantemente adaptándose al ambiente que nos rodea por lo que la forma en la que hablamos refleja la situación en la que estamos inmersos.
