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martes, 1 de enero de 2019

¿Cómo se traducen las frases hechas?

A Dave y a mí nos gusta debatir qué lengua es más completa y con cuál se pueden expresar mejor ciertas cosas. Lo más divertido es encontrar frases que no tienen una traducción literal y pensar en cómo se dirían en el otro idioma.

Los “modismos” (“idioms” en inglés) son expresiones cuyo significado no es literal sino metafórico. Por ejemplo, “que no estamos de pies en la nieve” significa que no tenemos prisa, pero esta idea no puede deducirse directamente de las palabras que componen la frase. El hecho de que el significado metafórico tenga prioridad sobre el significado literal hace que los modismos sean difíciles de traducir (Adelnia & Dastjerdi, 2011). Un estudio con fMRI encontró diferencias en cómo la gente procesa el significado metafórico y el literal. En concreto, para procesar el significado literal de los modismos se activan zonas del hemisferio derecho que no son necesarias para procesar su significado metafórico (Mashal et al., 2008).

Otro asunto interesante con respecto a los modismos es si se usan más en unos idiomas que otros. A todos nos gusta pensar que nuestro idioma es especial, pero es importante contestar a esta pregunta de forma empírica. Boers y Stengers (2008) compararon la prevalencia de las frases hechas en español y en inglés, y concluyeron que los dos idiomas usan modismos en la misma proporción. Es importante recalcar que, aunque la proporción sea la misma, el contenido es distinto en cada idioma. En concreto, en inglés hay muchas expresiones asociadas con deportes de pelota ("to have two strikes"), y en español hay muchos modismos derivados de la religión ("para más inri").

La cultura tiene un papel muy importante en las expresiones de la vida cotidiana. Para traducir un modismo hay que explicar no sólo el sentido de la frase sino el contexto del que viene. Se puede descubrir mucho de un sitio aprendiendo su idioma.

lunes, 1 de enero de 2018

¿Qué hacen bien y qué hacen mal los traductores automáticos?

Mi madre española (Maite) y mi suegra americana (Lori) se comunican por WhatsApp. Maite no habla inglés y Lori no habla español, así que cada una lo pone en su idioma y luego lo traducen. ¿Son correctas las traducciones de Google? Cuando las frases son concretas (¡qué foto más bonita!) la cosa va bien, pero con frases más abstractas (¡esto es la bomba!) la cosa se complica.

Para que un ordenador aprenda a traducir, lo más importante es tener muchos ejemplos. Es posible utilizar la puntuación BLEU (Papineni, Roukos, Ward, & Zhu, 2002) para analizar con qué exactitud los ordenadores traducen un texto en comparación con una traducción humana. El análisis de sentimientos (Pang & Lee, 2008) es una técnica informática que permite al ordenador identificar si un texto es positivo o negativo. Este análisis puede mejorar las traducciones automáticas al proporcionar un contexto emocional al texto. Para mejorar la calidad de estos procesos es importante tener muchos textos con una gran variedad de expresiones lingüísticas (Boiy & Moens, 2009). Cuantos más textos traducidos correctamente tengamos, más capaces van a ser los ordenadores de hacerlo bien.

Este blog se puede traducir al inglés haciendo clic en la página con el botón derecho del ratón. Al traducir “Emociones en tu segunda lengua ¿“I Love You” o “Te Quiero”?”, he notado que el texto en inglés se refiere a la profesora Catherine como a él (en español “su” es para hombre y mujer). Además, la expresión “¡No te da vergüenza!” es traducida como “no te avergüences”, justo lo contrario de lo que quiere decir. Cuando en mi clase de psicología del lenguaje explico expresiones coloquiales españolas (“más cara que espalda” “ponerse las pilas” “tirar los tejos” “tomar el pelo” “dar la lata”), mis alumnos americanos se “parten de la risa.” Estas frases no se pueden traducir de forma literal, hay que traducir su sentido figurado cosa que a los ordenadores les cuesta bastante.

Maite y Lori (que se llevan muy bien y son muy entusiastas) ponen muchos signos de exclamación y sonrisas para enfatizar el sentido del texto. Las frases traducidas a veces suenan raras, pero en general es posible entenderlas. Gracias a los traductores automáticos, dos personas que no hablan la misma lengua pueden comunicarse (aunque para ser sinceros, lo que más hacen es compartir fotos nuestras). 

Datos personales

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Sara Incera obtuvo la Licenciatura en Psicología en la Universidad de Salamanca, el Doctorado en Psicología en la Cleveland State University, y actualmente reside en Lexington (EEUU) donde trabaja como profesora universitaria en la Eastern Kentucky University.

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