Yo no empecé a
hablar inglés hasta que fui a Irlanda y tuve que hacerlo. Me acuerdo de llegar
al apartamento de alquiler y sentir un poco de angustia: ¿cómo se decía
apartamento? ¿y llaves? ¿cómo pregunto por mis compañeras de piso? Estar
inmerso en una situación en la que necesitas comunicarte es una forma muy
eficaz de aprender una lengua nueva. ¿Podemos usar la realidad virtual para enseñar
idiomas?
La realidad
virtual es un entorno de escenas u objetos de apariencia real, generado mediante tecnología informática, que crea en el
usuario la sensación de estar inmerso en él. La facilidad para interactuar con
hablantes nativos, y la posibilidad de generar un ambiente de estudio
totalmente centrado en el alumno, son algunas de las ventajas de utilizar este sistema para
enseñar idiomas (Schwienhorst, 1998, 2002). Además, usando esta
tecnología es posible generar una situación de inmersión en la que los alumnos
pueden tener una conversación realista (Shih & Yang, 2008). Se ha visto que utilizar realidad virtual para enseñar
inglés a alumnos no nativos tiene efectos positivos en el aprendizaje y la
motivación de los estudiantes (Yang, Chen, & Jeng, 2010). Aunque estos resultados son prometedores, todavía
queda mucho por hacer para entender cómo esta tecnología mejora el aprendizaje
de idiomas. La “sensación de presencia” del alumno – la experiencia subjetiva
de estar en un lugar – puede ser uno de los mecanismos gracias a los cuales la
realidad virtual mejora el aprendizaje de una lengua nueva (Conferencia Psychonomic
- Golonka, Tare, Kim, Linck, 2017).
A Dave le encantan
los videojuegos y, aunque la historia principal suele ser en inglés, hay veces
en que los personajes de fondo hablan en español y me pide que traduzca (normalmente
palabrotas…). Convertir la difícil tarea de aprender un idioma en un juego de
inmersión puede ser muy ventajoso, ya que puede incrementar la participación y motivación
de los alumnos. La realidad virtual tiene mucho potencial con respecto a la enseñanza de
idiomas.
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martes, 1 de mayo de 2018
viernes, 20 de abril de 2018
¿Cómo podemos aprender a sintetizar mejor?
Acabo de leer en las noticias que comer pasta ayuda a perder peso, pero hace no mucho comer pasta era la mejor forma de ganar peso. Actualmente hay mucha gente aburrida con las recomendaciones “científicas.” Lo que hoy se considera perjudicial mañana es lo mejor del mundo y viceversa. El problema es que en la mayoría de los casos la realidad es mucho más compleja de lo que se transmite en los titulares. ¿Cómo podemos intervenir para ayudar a la gente a integrar información contradictoria? Cuando leemos diferentes textos, con perspectivas opuestas, es difícil encontrar una solución.
Según un nuevo estudio, es posible mejorar la habilidad de los estudiantes para integrar dos textos opuestos sobre un tema conflictivo (Mateos, Martín, Cuevas, Villalón, Martínez & González-Lamas, 2018). El objetivo es enseñar a la gente a seleccionar la información necesaria para llegar a una conclusión que integre los dos puntos de vista, que recoja argumentos y contrargumentos y vaya más allá de una posición simplista. Tengo que recalcar que los autores del artículo concluyen que sólo se observa una mejora en la capacidad de los estudiantes de integrar los textos cuando las instrucciones enfatizan de forma explícita la importancia de sintetizar varias fuentes y además se centran en cómo abordar el proceso de integración. Sin toda esta guía y apoyo por parte del profesor, la mayoría de los alumnos escogen un punto de vista y rechazan la opinión contraria.
En un mundo en el que estamos siendo constantemente bombardeados con información contradictoria, ¿cómo podemos llegar a conclusiones razonables? Necesitamos aprender a explorar las distintas perspectivas de un problema para buscar soluciones útiles. Ser capaz de contrastar información contradictoria es una habilidad muy importante. Tenemos que saber integrar información de diferentes fuentes para poder formarnos una opinión crítica de lo que pasa en el ámbito académico y en las noticias. Después de leer con calma los pros y los contras, en mi casa hoy cenamos pasta.
(Muchísimas gracias a Ruth Villalón por sus sugerencias y matizaciones :D)
Según un nuevo estudio, es posible mejorar la habilidad de los estudiantes para integrar dos textos opuestos sobre un tema conflictivo (Mateos, Martín, Cuevas, Villalón, Martínez & González-Lamas, 2018). El objetivo es enseñar a la gente a seleccionar la información necesaria para llegar a una conclusión que integre los dos puntos de vista, que recoja argumentos y contrargumentos y vaya más allá de una posición simplista. Tengo que recalcar que los autores del artículo concluyen que sólo se observa una mejora en la capacidad de los estudiantes de integrar los textos cuando las instrucciones enfatizan de forma explícita la importancia de sintetizar varias fuentes y además se centran en cómo abordar el proceso de integración. Sin toda esta guía y apoyo por parte del profesor, la mayoría de los alumnos escogen un punto de vista y rechazan la opinión contraria.
En un mundo en el que estamos siendo constantemente bombardeados con información contradictoria, ¿cómo podemos llegar a conclusiones razonables? Necesitamos aprender a explorar las distintas perspectivas de un problema para buscar soluciones útiles. Ser capaz de contrastar información contradictoria es una habilidad muy importante. Tenemos que saber integrar información de diferentes fuentes para poder formarnos una opinión crítica de lo que pasa en el ámbito académico y en las noticias. Después de leer con calma los pros y los contras, en mi casa hoy cenamos pasta.
(Muchísimas gracias a Ruth Villalón por sus sugerencias y matizaciones :D)
domingo, 1 de abril de 2018
¿Cómo pronuncias tu nombre?
Me llamo Sara Incera. Toda mi vida he pronunciado
mi nombre en español / sara /. El problema
es que, al presentarme de esa forma en Estados Unidos, siempre me piden que
repita mi nombre. Hubo un momento en que me cansé de hacerlo y empecé a
pronunciarlo en inglés / sɛrə / con lo que
ahora todos me entienden a la primera. En mi nueva universidad lo normal es
usar el apellido (Dr. Bundy, Dr. Chen, Dr. Henning…) así que a mí me llaman Dr.
Incera. Tengo que escribir “in-thur-uh” / inθɛra / en la
pizarra, para que mis alumnos sepan cómo pronunciarlo. Siempre pronuncio mi
apellido con acento español ya que, aunque quisiera, no sabría cómo pronunciarlo
en inglés. El conflicto surge cuando me tengo que presentar con mi nombre
completo. Aunque estoy acostumbrada a pronunciar Sara con acento americano, cuando
va seguido de mi apellido me sale en español. Mezclar los dos acentos me suena
muy raro.
Hay aspectos del contexto que influyen en la forma
en que una persona decide pronunciar una palabra concreta en un momento
determinado. Por un lado, tu acento está relacionado con tu identidad (Levis, 2005). Los acentos
están influenciados por las realidades sociolingüísticas. Los grupos sociales marcan la forma en que los hablantes pronuncian ciertos sonidos. Por otro lado, se ha
observado que el uso simultáneo de más de una lengua hace que la pronunciación
sea menos nativa. Cuando a hablantes bilingües españoles se les pide que
mezclen español e inglés, su pronunciación se vuelve más acentuada que cuando hablan
en una sola lengua (Goldrick, Runnqvist, & Costa, 2014). Al parecer,
no soy la única que cambia de acento dependiendo de la gente con la que habla o
del contexto lingüístico. Si el mismo nombre se pronuncia de forma distinta en lenguas
diferentes, la persona bilingüe tiene que decidir cómo pronunciarlo, lo cual
está muy ligado a su identidad y su contexto.
jueves, 1 de marzo de 2018
¿De qué temas hablas en cada lengua?
Dave y yo estamos comprando nuestra primera casa, una cabaña de madera cerca de mi universidad. Para comprar una casa hay que hacer un montón de trámites, incluida una inspección de la propiedad. Nuestro inspector nos ha mandado 60 páginas con explicaciones detalladas de todo lo que hay que arreglar. No es que yo sepa mucho de construcción, un documento así en español también me hubiese costado entenderlo, pero es que en inglés las palabras no me sonaban de nada.
El “Principio Complementario” (“Complementarity Principle”) establece que los bilingües adquieren y usan sus lenguas en contextos distintos y con gente diferente (Grosjean, 1997; 2008). Cada lengua se utiliza para alcanzar unos objetivos concretos, por eso una persona bilingüe no es necesariamente un buen traductor. Por ejemplo, yo en inglés sé mucho vocabulario de psicología, pero nunca me había tocado hablar de construcción. Por eso los traductores se especializan en ciertos temas en los que conocen las traducciones más apropiadas para cada palabra. Por el contrario, los bilingües tienden a saber mucho vocabulario de unos temas en una lengua y de otros en otra.
El vocabulario que sabes depende del contexto en que usas cada lengua. Yo ahora me estoy haciendo una experta en el vocabulario de las casas de madera. Utilizo palabras como Log Siding, Stone Veneer, Wood Trim, Moldings, Steel Lentil… con una naturalidad pasmosa. Si quieres saber lo que significan estas palabras vas a tener que buscarlas en las imágenes de Google, porque la verdad es que no tengo ni idea de cómo traducirlas. El vocabulario que conoces en cada lengua está determinado por tu necesidad de hablar de un tema concreto en un contexto determinado.
El “Principio Complementario” (“Complementarity Principle”) establece que los bilingües adquieren y usan sus lenguas en contextos distintos y con gente diferente (Grosjean, 1997; 2008). Cada lengua se utiliza para alcanzar unos objetivos concretos, por eso una persona bilingüe no es necesariamente un buen traductor. Por ejemplo, yo en inglés sé mucho vocabulario de psicología, pero nunca me había tocado hablar de construcción. Por eso los traductores se especializan en ciertos temas en los que conocen las traducciones más apropiadas para cada palabra. Por el contrario, los bilingües tienden a saber mucho vocabulario de unos temas en una lengua y de otros en otra.
El vocabulario que sabes depende del contexto en que usas cada lengua. Yo ahora me estoy haciendo una experta en el vocabulario de las casas de madera. Utilizo palabras como Log Siding, Stone Veneer, Wood Trim, Moldings, Steel Lentil… con una naturalidad pasmosa. Si quieres saber lo que significan estas palabras vas a tener que buscarlas en las imágenes de Google, porque la verdad es que no tengo ni idea de cómo traducirlas. El vocabulario que conoces en cada lengua está determinado por tu necesidad de hablar de un tema concreto en un contexto determinado.
jueves, 1 de febrero de 2018
¿Procesas tus dos lenguas a la misma velocidad?
Los viernes por la tarde suelo hablar con mis padres. A veces es la primera
vez que hablo en español en toda la semana, y la verdad es que hay días que “se
me lengua la traba” (se me traba la lengua). No ha sido siempre así, pero de un
tiempo a esta parte me he ido dando cuenta de forma gradual de que hay palabras
que se me atascan, principalmente palabras específicas sobre temas poco
frecuentes. ¿Qué le está pasando a mi español?
En un artículo que acaba de salir impreso (Incera & McLennan, 2018), mi mentor y yo medimos lo rápido que responde la gente en cada una de sus lenguas. Los resultados del experimento indican que cuando el contexto facilita una lengua, esta se procesa más rápido. Por ejemplo, si las instrucciones y las opciones de respuesta están escritas en inglés, los participantes contestan más rápido en inglés, independientemente de que su lengua dominante sea el español. Cuando el contexto claramente enfatiza una de las lenguas, la otra pasa a un segundo plano. Según la evidencia científica las dos lenguas de un bilingüe están siempre activadas (Schwartz & Kroll, 2006), pero no tienen porqué estar activadas al mismo nivel. De hecho, es normal que una lengua esté más presente en la mente del hablante que la otra.
Estos efectos te pueden influenciar en poco tiempo. Después de volver de pasar en España dos semanas, Dave fue a un Starbucks en medio de Kentucky y dijo: “café solo, por favor.” En cuanto vió la cara de la chica rectificó inmediatamente: “coffee, please.” Si pasas un tiempo inmerso en una lengua (o si repites la misma frase todos los días) las palabras en ese idioma están muy accesibles y te salen de forma casi automática. A mí después de pasar una semana en Santander me vuelve la fluidez de siempre.
En un artículo que acaba de salir impreso (Incera & McLennan, 2018), mi mentor y yo medimos lo rápido que responde la gente en cada una de sus lenguas. Los resultados del experimento indican que cuando el contexto facilita una lengua, esta se procesa más rápido. Por ejemplo, si las instrucciones y las opciones de respuesta están escritas en inglés, los participantes contestan más rápido en inglés, independientemente de que su lengua dominante sea el español. Cuando el contexto claramente enfatiza una de las lenguas, la otra pasa a un segundo plano. Según la evidencia científica las dos lenguas de un bilingüe están siempre activadas (Schwartz & Kroll, 2006), pero no tienen porqué estar activadas al mismo nivel. De hecho, es normal que una lengua esté más presente en la mente del hablante que la otra.
Estos efectos te pueden influenciar en poco tiempo. Después de volver de pasar en España dos semanas, Dave fue a un Starbucks en medio de Kentucky y dijo: “café solo, por favor.” En cuanto vió la cara de la chica rectificó inmediatamente: “coffee, please.” Si pasas un tiempo inmerso en una lengua (o si repites la misma frase todos los días) las palabras en ese idioma están muy accesibles y te salen de forma casi automática. A mí después de pasar una semana en Santander me vuelve la fluidez de siempre.
lunes, 15 de enero de 2018
¿Cuándo prefieres leer en tu primera o segunda lengua?
Durante mi año en Irlanda me tiraba horas para
entender cada capítulo del libro que tenía que estudiar. Al volver a España me
sentí super inteligente, podía leer muchísimas más páginas en la mitad de
tiempo. Es interesante considerar la posibilidad de que la dificultad añadida
de estudiar en una lengua que no dominas del todo resulte en un esfuerzo que a
la larga pueda mejorar el aprendizaje. Sin embargo, si le preguntas a cualquier
estudiante deslomándose con el traductor, estoy convencida de que te diría que
prefiere estudiar en una lengua que conoce bien.
Se ha investigado si estudiar en tu primera o segunda
lengua afecta al aprendizaje. No hay diferencias cuando se evalúa a los alumnos
con preguntas de verdadero/falso (cuando hay que reconocer el material), pero en
preguntas de desarrollar (cuando hay que explicar el material) aquellos que han
aprendido un texto en su segunda lengua lo hacen peor (Vander Beken
& Brysbaert, 2017). Incluso después de 30 días sigue sin haber diferencias
cuando se usan preguntas de verdadero/falso (Vander Beken,
Woumans, & Brysbaert, 2017). Considerando estos resultados, parece más
adecuado evaluar a alumnos que tienen que estudiar en su segunda lengua con
exámenes de reconocimiento que con exámenes de desarrollar.
A estas alturas leo a la misma velocidad en inglés
que en español. Me gusta leer libros de psicología en inglés, porque hay
términos que a veces no tienen una traducción clara. Sin embargo, independientemente
de que la versión original sea en un idioma u otro, prefiero leer novelas en
español. Estas navidades he leído Origen (Dan Brown), Una Columna de Fuego (Ken
Follett), y Los Pacientes del Doctor García (Almudena Grandes), siempre la
versión en español que me permite meterme más en la historia. Leer en un idioma
u otro es una elección personal.
lunes, 1 de enero de 2018
¿Qué hacen bien y qué hacen mal los traductores automáticos?
Mi madre española (Maite) y mi suegra americana (Lori)
se comunican por WhatsApp. Maite no habla inglés y Lori no habla español, así
que cada una lo pone en su idioma y luego lo traducen. ¿Son correctas las
traducciones de Google? Cuando las frases son concretas (¡qué foto más bonita!)
la cosa va bien, pero con frases más abstractas (¡esto es la bomba!) la cosa se
complica.
Para que un ordenador aprenda a traducir, lo más
importante es tener muchos ejemplos. Es posible utilizar la puntuación BLEU (Papineni, Roukos, Ward,
& Zhu, 2002) para analizar con qué exactitud los ordenadores
traducen un texto en comparación con una traducción humana. El análisis de
sentimientos (Pang & Lee,
2008) es una técnica informática que permite al ordenador identificar si un
texto es positivo o negativo. Este análisis puede mejorar las traducciones
automáticas al proporcionar un contexto emocional al texto. Para mejorar la
calidad de estos procesos es importante tener muchos textos con una gran
variedad de expresiones lingüísticas (Boiy & Moens, 2009). Cuantos más textos traducidos correctamente tengamos,
más capaces van a ser los ordenadores de hacerlo bien.
Este blog se puede traducir al inglés haciendo clic
en la página con el botón derecho del ratón. Al traducir “Emociones en tu
segunda lengua ¿“I Love You” o “Te Quiero”?”, he notado que el
texto en inglés se refiere a la profesora Catherine como a él (en español “su”
es para hombre y mujer). Además, la expresión “¡No te da vergüenza!” es
traducida como “no te avergüences”, justo lo contrario de lo que quiere decir. Cuando
en mi clase de psicología del lenguaje explico expresiones coloquiales
españolas (“más cara que espalda” “ponerse las pilas” “tirar los tejos” “tomar
el pelo” “dar la lata”), mis alumnos americanos se “parten de la risa.” Estas
frases no se pueden traducir de forma literal, hay que traducir su sentido
figurado cosa que a los ordenadores les cuesta bastante.
Maite y Lori (que se llevan muy bien y son muy
entusiastas) ponen muchos signos de exclamación y sonrisas para enfatizar el
sentido del texto. Las frases
traducidas a veces suenan raras, pero en general es posible entenderlas. Gracias
a los traductores automáticos, dos personas que no hablan la misma lengua
pueden comunicarse (aunque para ser sinceros, lo que más hacen es compartir
fotos nuestras).
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Datos personales
- Sara Incera
- Sara Incera obtuvo la Licenciatura en Psicología en la Universidad de Salamanca, el Doctorado en Psicología en la Cleveland State University, y actualmente reside en Lexington (EEUU) donde trabaja como profesora universitaria en la Eastern Kentucky University.
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