viernes, 1 de abril de 2022

¿Cómo conseguir que los universitarios lean mejor?

Para tener éxito en la universidad es importante leer bien. No es suficiente con comprender el texto, sino que es necesario ser capaz de utilizar la información de libros y artículos en un contexto aplicado. La lectura a nivel universitario no sólo sirve para extraer ideas (lectura pasiva), sino que hay que saber contrastar y sintetizar la información, entender las preguntas a las que el texto da respuesta, y aplicar el contenido de forma eficaz para poder solucionar problemas (lectura activa).

En un estudio que acabamos de publicar (Hairston-Dotson & Incera, 2022) hemos descubierto que los alumnos universitarios saben lo que tienen que hacer (aplicar la información) pero aun así no lo hacen (la mayoría leen por encima cuando tienen que estudiar). En un estudio previo (Sutherland & Incera, 2021) vimos que los profesores universitarios consideran que poder aplicar la información es mucho más útil que ser capaz de revisar o anotar el texto. Los alumnos universitarios están de acuerdo en que saber usar la información del texto tiene más utilidad. Sin embargo, cuando les preguntamos cómo leen cuando hacen los deberes, la mayoría simplemente echan un vistazo al texto o revisan sus apuntes.

Para que los alumnos universitarios lean de forma más aplicada es importante crear un contexto educativo en el que tengan que utilizar la información del texto para resolver problemas. Si los profesores creamos actividades que se pueden completar con un entendimiento superficial del texto, es poco probable que los alumnos hagan el esfuerzo de leer de forma más activa. Ser capaz de aplicar la información que lees para resolver problemas es una habilidad esencial que todos los estudiantes deberían desarrollar. Es importante considerar qué actividades tienen más probabilidad de conseguir que los alumnos lean de forma activa.

martes, 1 de marzo de 2022

¿Qué idioma prefieres cuando ves una película con subtítulos?

Necesito subtítulos cuando veo una película en versión original que no es en español ni en inglés. Me gustan las películas y series francesas y suelo verlas con subtítulos en español. Sin embargo, el otro día estaba viendo una película sueca y tuve que cambiar los subtítulos al inglés. Me es mucho más fácil entender los diálogos cuando los subtítulos y el idioma original se parecen.

En un estudio en el que analizaron la similitud entre varias lenguas europeas (Schepens et al., 2012) se vió que el francés y el español tienen muchas palabras en común. Al comparar grupos de bilingües con lenguas que se parecen más (Alemán-Inglés) o menos (Árabe-Inglés) descubrieron que la similitud entre los idiomas facilita la comprensión (Coderre & van Heuven, 2014). Cuando los idiomas son parecidos se activan más las dos lenguas, lo que hace que sea mucho más fácil entender lo que se lee.

El sueco se parece mucho más al inglés que al español, por lo que los subtítulos en inglés me resultaron mucho más fáciles de entender que los subtítulos en español. Además de la similitud entre las palabras, la estructura de las frases facilita la lectura. Para quienes pueden leer subtítulos en varios idiomas, elegir uno depende de la similitud entre el idioma de la versión original y el idioma de los subtítulos.

martes, 1 de febrero de 2022

¿Es útil ser capaz de nombrar tus emociones?

Si un amig@ viene a contarte algo, lo normal es escucharle con atención y dejar que se desahogue. Mucha gente piensa que encontrar las palabras adecuadas para describir tus emociones te ayuda a sentirte mejor.

Existe un diccionario (The Dictionary of Obscure Sorrows) cuyo objetivo es identificar y definir las emociones más oscuras que experimentamos los seres humanos. En la misma línea, el nuevo libro de Brené Brown (Atlas of the Heart) incluye descripciones y ejemplos de 87 emociones distintas. Estos libros se basan en la idea de que para sentirte bien es importante ser capaz de nombrar tus emociones de forma precisa. Sin embargo, un nuevo estudio (Nook, Satpute, & Ochsner, 2021) ha concluido que nombrar tus emociones puede ser contraproducente.

Nook y sus colaboradores (2021) crearon un experimento en el que los participantes tenían que describir su estado de ánimo después de ver imágenes negativas. Algunos participantes tenían que nombrar sus emociones, otros tenían que reevaluar sus emociones, y un último grupo tenía que hacer las dos cosas. Los grupos de la “reevaluación cognitiva” (cognitive reappraisal) tenían que crear una historia de la imagen que les permitiera considerarla de forma menos negativa. Los resultados indican que nombrar tus emociones antes de regularlas te hace sentir peor que si simplemente las regulas. Parece que es más fácil regular tus emociones si no les pones nombre.

Si un amig@ viene a contarte algo, no es necesario buscar la forma más precisa de describir lo que siente, lo relevante es interpretar la situación de forma adecuada. El significado de las historias que nos contamos para explicar lo que sentimos es mucho más importante que la precisión de las palabras que utilizamos.

sábado, 1 de enero de 2022

¿Es hablar en español bueno para la salud?

En un artículo recién publicado, la Dra. Llabre presenta una idea fascinante. Según la Hipótesis del Lenguaje, es posible que hablar español sea una forma de reducir el estrés y prevenir la muerte por enfermedades cardiovasculares (Llabre, 2021). A pesar de que la población Hispana/Latina de Estados Unidos tiene muchos factores de riesgo, su tasa de mortalidad debida a enfermedades cardiovasculares es más baja que la del resto de la población (Benjamin et al., 2017). 

Ciertas características del español pueden servir como protección contra el estrés:
- La distinción ser/estar no existe en inglés. En español es posible distinguir claramente entre una emoción momentánea (estar triste) y algo permanente (ser un triste).
- Añadir “ito” o “ita” para hacer algo pequeño no es posible en inglés. En español se puede reducir la magnitud de un problema utilizando el lenguaje.
- El idioma con más “palabras felices” es el español (Dodds et al., 2015). Esto se descubrió en un estudio con 10 idiomas distintos en el que se analizaron muestras tanto de Twitter, como de libros y de la web.
- La forma “se rompió” no se suele usar en inglés. Los hablantes de inglés recuerdan mejor quién “tuvo la culpa” de un accidente que los hablantes de español (Fausey & Borodistky, 2010).

Ser capaz de expresar emociones es bueno para la salud. Es posible que las características de ciertos idiomas hagan que sea más fácil expresar las emociones. La estructura del español ayuda a sus hablantes a expresar las emociones de forma más positiva. Aunque se necesita investigar más, los resultados hasta la fecha parecen indicar que hablar español puede ser beneficioso para la salud.

miércoles, 1 de diciembre de 2021

¿Quién decide cómo se dicen las cosas?

Dave me corrige si me oye decir algo incorrecto en inglés (que es su primera lengua), y yo le corrijo si dice algo que me suena mal en español (que es mi primera lengua). Para nosotros está claro quién es “el experto” en cada lengua, ya que cuando nos conocimos apenas hablábamos el idioma del otro. Sin embargo, en la universidad se puede dar la situación de tener que enseñar a alumnos que ya saben el idioma la forma “correcta” de decir las cosas. La situación se complica en idiomas con muchos dialectos, ya que algunos alumnos puede que hayan aprendido a decir las cosas de otra manera.

El término “hablantes de herencia” (heritage speakers) hace referencia a los bilingües que han aprendido una lengua a través de su familia. En Estados Unidos muchos latinos aprenden español en casa. El desarrollo del lenguaje de los hablantes de herencia es distinto al de los alumnos que aprenden español como segunda lengua (Potowski, Jegerski, & Morgan-Short, 2009). Por ejemplo, hay casos en los que los hablantes de herencia utilizan simplificaciones de la gramática (Montrul & Bowles, 2009). También es importante tener en cuenta los numerosos dialectos utilizados por los hablantes de herencia (Martínez, 2003). Por ejemplo, en EEUU se utiliza “mopar” (que viene de la palabra inglesa "mop" que significa fregona) en vez de “fregar”.

Lo complicado de la situación es que si un profesor no conoce los dialectos usados en la zona, puede indicar a los alumnos que algo “no se dice así” cuando la mayoría de los hablantes de esa comunidad utilizan esa forma de decirlo. Esta situación puede generar confusión, frustración, y ansiedad en los hablantes de herencia. Para poder comunicar información de forma efectiva es importante saber el dialecto de la persona con la que interactúas. Si vas a indicar a alguien la forma “correcta” de decir algo, es importante que sepas a quién corriges y porqué.

lunes, 1 de noviembre de 2021

¿Qué pasa cuando los niños bilingües mezclan sus idiomas?

Una amiga de Santander, que vive en Francia desde hace años, tiene un niño que está empezando a hablar. En casa hablan español pero en el cole y con los amigos hablan en francés. Al ir este verano a España a todos les hizo mucha gracia que el niño dijera “¡Hola!” en español y adiós (“Au revoir!”) en francés. La alternancia de código (“code-switching” en inglés) es un término que se refiere al uso de dos o más lenguas en la misma frase o conversación. Los bilingües alternan sus idiomas al hablar con otros bilingües, pero no los mezclan cuando interactúan con monolingües.

Intercalar idiomas en bilingües es lo normal. De hecho, los niños más mayores lo hacen de forma más frecuente; alternar entre idiomas es una estrategia que usan para mejorar la comunicación (Reyes, 2004). Se ha visto que los niños que tienen mejores habilidades lingüísticas intercalan sus idiomas de forma más frecuente que los niños con peores habilidades lingüísticas (Yow et al., 2018).
Sin embargo, y a pesar de la evidencia científica, no todo el mundo ve la alternancia de código como algo positivo. En un estudio con más de 2.000 bilingües se vió que aquellos que tienen mejor tolerancia a la ambigüedad y más empatía tienen actitudes más positivas hacia la alternancia entre lenguas (Dewaele & Wei, 2013).

Lo importante es que la comunicación sea buena. El niño de mi amiga es aún muy chiquitín, pero no tengo ninguna duda de que enseguida va a aprender con quién tiene que hablar en qué idioma. Cuando tienen amigos de visita mi amiga cambia al francés, con lo que le está enseñando a su hijo (desde muy pequeño) la forma adecuada de comunicarse con otros. Lo importante es saber con quién puedes hablar en qué idioma. Entre bilingües hay veces que es mejor alternar idiomas para comunicar una idea de forma más precisa.   

viernes, 1 de octubre de 2021

¿Qué ocurre cuando los niños bilingües aprenden a leer?

Escrito por: Carmen Hevia Tuero

Una de mis mejores experiencias en el mundo del bilingüismo ocurrió en el verano de 2019, cuando estuve como au pair en Italia. Los niños a los que cuidaba tenían 7 y 9 años, y hablaban perfectamente inglés e italiano. Un día Leonardo (el de 7 años) no quería comer, y a modo de protesta escribió una nota que decía “No lance”. Tardé un poco en comprender que se refería a no lunch (no almuerzo), porque en lugar de utilizar las reglas ortográficas del inglés había utilizado las del italiano (la /ʌ/ se asemeja a la a italiana, y la c suena /ʧ/ cuando va acompañada de la e). Está claro que sabía cómo sonaba en inglés, pero a la hora de escribir se había hecho un lío con el italiano.

En un estudio que acabamos de publicar (Hevia-Tuero, Incera, & Suárez-Coalla, 2021) hemos visto que los niños que estudian inglés como segunda lengua tienen interiorizada la fonología desde edades tempranas. También observamos que la ortografía de la primera lengua influye en el aprendizaje de la ortografía de la segunda. Sin embargo, este efecto desaparece en los niños más mayores. A pesar de que el estudio está hecho con hablantes de español, el italiano también es una lengua transparente, por lo que los niños se enfrentan a problemas similares a la hora de leer en inglés (Geva y Siegel, 2000).

Al final Leonardo no se salió con la suya y tuvo que comer, aunque su intento fue muy meritorio y me hizo mucha gracia. De hecho, me sorprendió tanto que aún conservo la nota. Puede que también la haya guardado a modo de recuerdo. Para cuando volvamos a vernos sé que él escribirá en inglés mucho mejor, ya no habrá intromisiones del italiano, pero siempre podré recordar esta anécdota.
  

Datos personales

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Sara Incera obtuvo la Licenciatura en Psicología en la Universidad de Salamanca, el Doctorado en Psicología en la Cleveland State University, y actualmente reside en Lexington (EEUU) donde trabaja como profesora universitaria en la Eastern Kentucky University.

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