Cuando estas embarazada todo el mundo te dice lo que tienes y no tienes que comer. Hay muchas recomendaciones sobre los alimentos más beneficiosos para potenciar la salud de la madre. Aunque sea un poco frustrante, tener una alimentación nutritiva durante el embarazo puede mejorar el desarrollo lingüístico del bebé.
En un estudio con más de 11000 mujeres, en las que se evaluó a sus hijos desde los 6 meses hasta los 8 años, se vio que las que consumen más pescado durante el embarazo (más de 340 gramos a la semana) tienen hijos con habilidades lingüísticas más altas (Hibbeln et al., 2007). El yodo es un mineral que se absorbe de la comida: de productos lácteos, huevos, mariscos, manzanas, fresas, frambuesas, y sal yodada. En un estudio longitudinal se observó que la deficiencia de yodo en el embarazo puede resultar en dificultades lingüísticas tanto de lectura como de escritura a los 8 años (Abel et al., 2018). La Vitamina D (que se absorbe en gran medida del sol) también influye en el desarrollo lingüístico. Se ha observado que el porcentaje de niños con problemas del lenguaje a los 5 y a los 10 años es el doble cuando las madres tienen deficits de vitamina D durante el embarazo (Whitehouse et al., 2012). Como mencioné en el blog sobre actividad física, estos resultados son correlacionales por lo que es posible que haya factores asociados a la calidad de vida de la madre que influyan tanto en lo saludable de su dieta como en la habilidad verbal de sus hijos.
Aunque sin agobiarse, es buena idea tener un cuidado especial con la alimentación durante los meses de embarazo. Además de tomar las vitaminas prenatales, es importante estar expuesta al sol, y comer pescado, fruta, y verdura. Todo esto es necesario para tener una alimentación saludable que potencie el desarrollo lingüístico del bebé.
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jueves, 1 de febrero de 2024
lunes, 1 de enero de 2024
¿Influye la actividad física de la madre durante el embarazo en el desarrollo lingüístico del bebé?
Durante el embarazo sigo yendo al gimnasio. Aunque no llevo el mismo ritmo que antes, las clases de aeróbic y yoga me ayudan a sentirme mucho mejor. Además de beneficios para la madre, se ha visto que la actividad física durante el embarazo puede ser positiva para el desarrollo lingüístico del bebé.
En un meta-análisis (un estudio en el que se resumen varios estudios) se concluyó que la actividad física de la madre durante el embarazo tiene una influencia positiva en el desarrollo del lenguaje del bebé en los primeros 18 meses de vida (Niño et al., 2018). Además, en un estudio longitudinal con más de 4000 mujeres (Jukic et al., 2013) se vio que a los 8 años la capacidad verbal de los hijos de mujeres más activas es bastante mayor que la de los niños de mujeres con embarazos más sedentarios. Aunque estos resultados apoyan la idea de que el ejercicio físico durante el embarazo es positivo para el desarrollo lingüístico de los hijos, hay que tener en cuenta que estos estudios son correlacionales. En una investigación con mujeres Latinas, se vio que las mujeres con más probabilidades de tener un nivel alto de actividad física durante el embarazo son aquellas con más actividad física antes del embarazo, más mayores, con educación universitaria, alto nivel económico, y menos niños (Chasan-Taber, et al., 2007). Es posible que factores relacionados con la calidad de vida permitan a ciertas mujeres tener más actividad física durante el embarazo, y puede que estos mismos factores aumenten la probabilidad de que sus hijos tengan capacidades lingüísticas más altas.
Mientras me siga encontrando bien, voy a seguir yendo al gimnasio. Seguir una rutina me viene muy bien para la espalda y siempre me siento con mucha más energía después de ir. Si además puede que ayude a Nora a desarrollar sus habilidades lingüísticas, no se puede pedir más.
En un meta-análisis (un estudio en el que se resumen varios estudios) se concluyó que la actividad física de la madre durante el embarazo tiene una influencia positiva en el desarrollo del lenguaje del bebé en los primeros 18 meses de vida (Niño et al., 2018). Además, en un estudio longitudinal con más de 4000 mujeres (Jukic et al., 2013) se vio que a los 8 años la capacidad verbal de los hijos de mujeres más activas es bastante mayor que la de los niños de mujeres con embarazos más sedentarios. Aunque estos resultados apoyan la idea de que el ejercicio físico durante el embarazo es positivo para el desarrollo lingüístico de los hijos, hay que tener en cuenta que estos estudios son correlacionales. En una investigación con mujeres Latinas, se vio que las mujeres con más probabilidades de tener un nivel alto de actividad física durante el embarazo son aquellas con más actividad física antes del embarazo, más mayores, con educación universitaria, alto nivel económico, y menos niños (Chasan-Taber, et al., 2007). Es posible que factores relacionados con la calidad de vida permitan a ciertas mujeres tener más actividad física durante el embarazo, y puede que estos mismos factores aumenten la probabilidad de que sus hijos tengan capacidades lingüísticas más altas.
Mientras me siga encontrando bien, voy a seguir yendo al gimnasio. Seguir una rutina me viene muy bien para la espalda y siempre me siento con mucha más energía después de ir. Si además puede que ayude a Nora a desarrollar sus habilidades lingüísticas, no se puede pedir más.
domingo, 1 de octubre de 2023
¿Cuándo empiezan los bebés a oír sonidos en el vientre de su madre?
¡Estoy embarazada! Dave y yo esperamos una niña (Nora) para principios de marzo. Dave está empeñado en que este bebé comparta su pasión por la música, y me va poniendo canciones para que ya desde el útero la niña se vaya familiarizando con las melodías que le gustan. ¿Es aún pronto? ¿Cuándo empiezan los bebés a percibir sonidos en el vientre de su madre?
El sistema auditivo (que incluye los oídos y las zonas del cerebro que procesan la audición) se empieza a desarrollar a las 20 semanas de embarazo; los bebés empiezan a oír a partir de las 25 semanas de gestación. En un experimento con bebés prematuros, se vio que el córtex auditivo se desarrolla mejor en bebés expuestos a la voz y los latidos del corazón de sus madres que en bebés expuestos a los ruidos típicos de un hospital (Webb et al., 2015). Además, se ha visto que la familiaridad de los bebés con un idioma concreto empieza durante el embarazo (May et al., 2011). Al nacer, los bebés de madres monolingües prefieren el idioma de su madre, mientras que los bebés de madres bilingües atienden a los dos idiomas de forma equivalente (Byers-Heinlein et al., 2010). El sistema auditivo se desarrolla dentro del útero y los sonidos a los que están expuestos los bebés antes de nacer influyen en su desarrollo lingüístico.
A partir de noviembre Dave me puede empezar a poner la música que le gusta (hasta entonces Nora no se va a enterar de nada). Además, el idioma que habla la madre influye en el desarrollo del lenguaje de los bebés, por lo que me voy a asegurar de ir hablando tanto en español como en inglés, para que cuando nazca tenga preferencia por los dos idiomas.
El sistema auditivo (que incluye los oídos y las zonas del cerebro que procesan la audición) se empieza a desarrollar a las 20 semanas de embarazo; los bebés empiezan a oír a partir de las 25 semanas de gestación. En un experimento con bebés prematuros, se vio que el córtex auditivo se desarrolla mejor en bebés expuestos a la voz y los latidos del corazón de sus madres que en bebés expuestos a los ruidos típicos de un hospital (Webb et al., 2015). Además, se ha visto que la familiaridad de los bebés con un idioma concreto empieza durante el embarazo (May et al., 2011). Al nacer, los bebés de madres monolingües prefieren el idioma de su madre, mientras que los bebés de madres bilingües atienden a los dos idiomas de forma equivalente (Byers-Heinlein et al., 2010). El sistema auditivo se desarrolla dentro del útero y los sonidos a los que están expuestos los bebés antes de nacer influyen en su desarrollo lingüístico.
A partir de noviembre Dave me puede empezar a poner la música que le gusta (hasta entonces Nora no se va a enterar de nada). Además, el idioma que habla la madre influye en el desarrollo del lenguaje de los bebés, por lo que me voy a asegurar de ir hablando tanto en español como en inglés, para que cuando nazca tenga preferencia por los dos idiomas.
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Datos personales
- Sara Incera
- Sara Incera obtuvo la Licenciatura en Psicología en la Universidad de Salamanca, el Doctorado en Psicología en la Cleveland State University, y actualmente reside en Lexington (EEUU) donde trabaja como profesora universitaria en la Eastern Kentucky University.
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